Mtra. Hilda Melgoza Estancia de Investigación del COMECyT Secretaría de las Mujeres del Estado de México
Introducción
Los Centros de Atención Integral para Mujeres (CAIM) Ecatepec y Zinacantepec, los Centros Regionales de Atención a Mujeres Rurales e Indígenas (CRAMRI) Aculco y San Felipe del Progreso, así como el Centro Regional de Atención para la Mujer (CRAM) Tecámac, son espacios creados por el Gobierno del Estado de México a través de la Secretaría de las Mujeres para promover el empoderamiento, sobre todo económico, de las mujeres mexiquenses. Estos Centros imparten talleres de capacitación bajo un programa integral que fomenta el emprendimiento y autoempleo.
Con base en un análisis cualitativo derivado de dos grupos de enfoque, uno con las personas encargadas de los centros y otro con las participantes de los CAIMs y CRAMRIs, se elaboró un instrumento de medición de impacto. En este sentido, el instrumento de medición de impacto busca evaluar si se está logrando el objetivo, así como identificar áreas de mejora para ofrecerles a las usuarias cada día un mejor servicio.
Metodología
Con el objetivo de identificar el impacto que tienen los cursos que toman las usuarias en los CAIMs y CRAMRIs, se aplica un cuestionario de entrada y uno de salida a cada una de ellas- El cuestionario de entrada está conformado por seis apartados. En el primero, se reúnen datos sociodemográficos de las usuarias para conocer su perfil. Estas preguntas provienen de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI). Es importante mencionar que no se recaban datos personales, ya que la información se utiliza exclusivamente con fines estadísticos.
Después, los siguientes cuatro apartados refieren a 2) autonomía económica 3) labores de cuidado 4) empoderamiento de las mujeres y niñas, y 5) autonomía en general. Estas cuatro secciones utilizan una escala Likert para evaluar qué tan de acuerdo o en desacuerdo están con las afirmaciones correspondientes a cada apartado.
Escala:
- Muy de acuerdo
- De acuerdo
- Ni de acuerdo ni en desacuerdo
- Desacuerdo
- Muy en desacuerdo
Para llevar a cabo el análisis de la información se codificaron las respuestas de la escala con base en la siguiente tabla:

Conforme aumenta la inconformidad en la escala, aumenta el valor asignado a la respuesta; así se asignó el valor de “1” si estaban “muy de acuerdo” y 5 si estaban “muy en desacuerdo».
Posteriormente, el puntaje correspondiente a las preguntas de cada dimensión se sumó para obtener el puntaje total de cada dimensión.

Finalmente, el sexto apartado incluye preguntas en relación con la situación económica de las usuarias. Las respuestas a las preguntas correspondientes a esta sección se codificaron en variables binarias que tomaron el valor de “1” en caso de responder “Si” y “0” en caso de responder “No”.

A su vez, el cuestionario de salida está conformado por los mismos seis apartados que el cuestionario de entrada, los cuales contienen las mismas preguntas. Sin embargo, este cuestionario incluye un apartado adicional para evaluar aspectos relacionados con el funcionamiento de los CAIMs y CRAMRIs, así como identificar áreas de oportunidad. Incluye cinco preguntas de opción múltiple y tres preguntas abiertas.
Cabe enfatizar que este apartado sólo se incluye en el cuestionario de salida porque al inicio no podrían emitir una opinión informada sobre el funcionamiento de los centros, y calidad de los talleres y del personal.
Resultados
Del cuestionario de entrada se obtuvieron 725 respuestas. En la tabla a continuación, se muestra cómo la mayoría de las respuestas de los cuestionarios (57%) corresponden al centro de Ecatepec, mientras que el 17% al de Tecámac, 15% al de Aculco, 9% al de Zinacantepec y solo 2% al de San Felipe del Progreso.

A continuación, se describen los resultados de cada uno de los apartados.
Perfil sociodemográfico de las usuarias
En relación con el género, el 93.1% de las usuarias se identifican como cisgénero. Sin embargo, resulta interesante que el 6.9% restante identifican como personas no binarias (3.59%), transgénero (0.97%), agénero (0.69%) y transexual (0.97%).

En cuanto a la escolaridad, el 37% de las usuarias tienen escolaridad de primaria, seguido del 33% han cursado hasta preparatoria, 17% que han concluido la licenciatura, 12% primaria y sólo 2% han realizado estudios de posgrado.

Con base en esta información, podemos concluir que el 82% de las usuarias tienen un nivel educativo correspondiente a escolaridad básica y a educación media superior. Esto podría ser un indicativo de que los CAIMs y CRAMRIs si llegan a mujeres que pueden aprovechar los talleres para auto emplearse.
Tan sólo el 4% de las usuarias de estos centros hablan una lengua indígena; el 96% restante no. Esta información muestra un área de oportunidad en el alance de los centros: las mujeres que hablan lenguas indígenas podrían aumentar su participación. No obstante, valdría la pena analizar a profundidad las razones por las cuales sí participan algunas mujeres que hablan lenguas indígenas, pero la mayoría no.

En cuanto al estado civil, el 48% de las usuarias están casadas, el 30% solteras, el 9% viudas, el 8% viven en unión libre y solo el 4% están divorciadas. Estas cifras son consistentes con los datos del censo nacional 2020 del INEGI.

Por su parte, la mayor de las usuarias (88%) no tiene presencia de personas con discapacidad en el hogar, mientras que el 12% restante sí. Esta pregunta es relevante ya que en México son las mujeres quienes realizan predominantemente las labores de cuidado, y tener una persona con discapacidad en el hogar les dificulta no solo participar en estos centros, sino también formar parte del mercado laboral.

El grupo de edad que predomina entre las usuarias es de 27 a 59 años (70%), seguido por mujeres de 60 años y más (17%), de 19 a 26 años (10%) y de 12 a 18 años (2%). La distribución con base en la edad también es una variable que podría indicar que a los CAIMs y CRAMRIs asisten mujeres que se encuentran en edad de formar parte de la población económicamente activa; 80% se encuentra entre los 19 y 59 años. Además, el 17% de las usuarias son mujeres de 60 años o más, lo cual indica que estos centros representan una oportunidad real para que mujeres adultas mayores se auto empleen.

El 33% de las usuarias le dedican 24 horas o más al trabajo no remunerado a la semana. Esta cifra también es similar al número de horas no remuneradas que trabajan las mujeres a nivel nacional (27 horas). No obstante, el 66% de las usuarias que participan en los CAIMs y CRAMRIs invierten menos horas en trabajo no remunerado que el promedio de las mujeres a nivel nacional. Este hallazgo es consistente con el objetivo de los talleres que es lograr el auto empleo. Por tanto, entre menos horas le dediquen al trabajo no remunerado tienen más tiempo para dedicarlo al trabajo remunerado.

Finalmente, el 66% de las usuarias tienen un ingreso mensual que oscila entre los $500 y los
$1000 MXN. Conforme aumenta el rango de ingresos mensuales aumenta, disminuye el porcentaje de usuarias que se ubican es ese rango de ingresos. En resumen, el 88% de las usuarias de los CAIMs y CRAMRIs reciben un ingreso mensual menor a $3,000.00 MXN.

Análisis de los cuestionarios de entrada y salida
A continuación, se presenta el análisis sobre la percepción que reflejaron las usuarias en el cuestionario de entrada en comparación con el cuestionario de salida.


Con base en la prueba T para diferencia de medias, en la tabla anterior se observa la diferencia del promedio de las respuestas de las usuarias por cada dimensión del cuestionario de entrada en comparación con el de salida. Con base en el valor p, es posible concluir que sí hubo una diferencia en el promedio de entrada y de salida de las dimensiones “labores de cuidado” y “situación económica”. En el resto de las dimensiones, no se observa que el promedio de entrada y salida de cada dimensión haya cambiado.
Específicamente, para la dimensión de “labores de cuidados” el promedio pasó de 3.65 en el cuestionario de entrada a 3.38 en el de salida. La disminución en el promedio indica que las usuarias en el cuestionario de salida estuvieron más de acuerdo en que debería haber igualdad en las labores de cuidado que en el cuestionario de entrada.
Asimismo, el promedio de la dimensión de “situación económica” disminuyó de 4.52 en el cuestionario de entrada a 4.06 en el cuestionario de salida. Además, este resultado es estadísticamente significativo al 99%, lo cual implica que la percepción de la situación económica de las usuarias de los CAIMs y CRAMRIs mejoró, con base en los resultados de los cuestionarios de entrada y salida.
Evaluación de los CAIMs y CRAMRIs
El cuestionario de salida, a diferencia del cuestionario de entrada, incluye una sección para evaluar en general la experiencia de las usuarias en los CAIMs y CRAMRIs.
En general, el servicio y la atención que reciben en estos centros la evalúan positivamente. Consideran que la mayor ventaja es que ofrecen talleres y cursos que son gratuitos (48%), mientras que en segundo lugar destacan la disponibilidad que tiene para todas las mujeres (31%), seguido de la calidad de los talleres (11%).

En contraste, la mayor desventaja que resaltan es la ubicación geográfica de los CAIMs y CRAMRIs.

Además, el 94% de las usuarias califican la variedad temática de los cursos y talleres como muy buena (61%) y buena (33%).

Por último, el 72% considera que el desempeño del personal que imparte los cursos y talleres es muy bueno, mientras que 26% lo califica como bueno y sólo un 3% como regular.

En cuanto al desempeño del personal administrativo, 57% lo considera muy bueno, 32% bueno, 9% regular y 3% malo. Por tanto, el desempeño del personal académico representa un área de oportunidad para mejorar.

Conclusión
Con el objetivo de identificar el impacto que tienen los cursos que toman las usuarias en los CAIMs y CRAMRIs, se realizó el análisis de la información que se proviene del cuestionario de entrada y uno de salida que responden las usuarias. Con base en el perfil sociodemográfico de las usuarias de los CAIMs y CRAMRIs, es importante destacar que el 82% de las usuarias tienen un nivel educativo correspondiente a escolaridad básica y a educación media superior. Esto podría ser un indicativo de que los CAIMs y CRAMRIs si llegan a mujeres que pueden aprovechar los talleres para auto emplearse.
Por otro lado, tan sólo el 4% de las usuarias de estos centros hablan una lengua indígena. Aumentar el número de usuarias que hablan alguna lengua indígena representa un área de oportunidad del programa. Este resultado es consistente con el centro con menor número de respuestas al cuestionario (2%) es el de San Felipe del Progreso.
Además, 80% de las usuarias pertenecen al rango de edad entre los 19 y 59 años. Esta información podría indicar que a los CAIMs y CRAMRIs asisten mujeres que se encuentran en edad de formar parte de la población económicamente activa.
Después, con base en la prueba T para diferencia de medias,es posible concluir que sí hubo una diferencia en el promedio de entrada y de salida de las dimensiones “labores de cuidado” y “situación económica”. En el resto de las dimensiones, no se observa que el promedio de entrada y salida de cada dimensión haya cambiado.
La disminución en el promedio de la dimensión de “situación económica” es el hallazgo más relevante, ya que la percepción de la situación económica de las usuarias de los CAIMs y CRAMRIs mejoró. Este hallazgo resulta sumamente relevante puesto que uno de los principales objetivos es empoderara las usuarias al mejorar su situación económica.
En cuanto al apartado de evaluación de los centros que se incluye en el cuestionario de salida es posible concluir que las usuarias están muy satisfechas con la atención que reciben del personal que imparte los cursos y talleres. Sin embargo, la satisfacción disminuye un poco en relación con el personal administrativo, por lo que esta es un área que se podría mejorar.
Finalmente, vale la pena resaltar que este documento presenta un primer análisis sobre los resultados del instrumento. Sin embargo, es de suma importancia continuar con la aplicación de los cuestionarios de entrada y de salida para obtener resultados más robustos.
Lista de fuentes
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Kabeer, N. (2018). Gender, livelihood capabilities and women´s economic empowerment. Reviewing evidence over the life course. Gender and adolescence global evidence. GAGE. Recuperado de: https://www.gage.odi.org/publication/gender-livelihood- capabilities/
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